Eché un pequeño gemido de placer, no por favor, Carlos.
+Carlos ¿Qué
quieres?
-Solo quería
darte las buenas noches.
+Carlos, son
las cuatro de la mañana.
-Vale, pues
nada, no te daré las buenas noches.-Se apartó y se tapo con la sábana dejando
los brazos al aire mientras miraba al techo con cara de enfadado.
+¿Te has
enfadado?
-No porque
contigo no me puedo enfadar, no me sale, eres una cabrona. Duérmete.
+Oh gra…
-¡QUE TE
DUERMAS! Haz caso a tus mayores.
+Eres to..
-A dormir.
+Joder.
-¿Te tengo
que lavar esa boca, pequeña?
+Dejémoslo.
-¡¿ME
DEJAS?! No Carol.
+Carlos
enserio, cada día eres más tonto.
Ya, por fin,
me dejó dormir toda la noche, hasta que me despertó un ‘¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!’
un suave y dulce grito de mi querido Carlos que me dejó los oídos perfectamente
sordos.
+¿Qué pasa
Carlos?
-¡MIRA!-Me dio
el móvil y había un WA de…’SEAURYNAHI’.
+¿Seaurynahi?
-Es el grupo
de nosotros, pero lee lee, mira.
‘Días 26, 27,
28, 29 de noviembre My Camp Auryn, prepararos hermanos va a ser grande’.
+¡AY! Mi
sueño siempre fue ir a My camp.
-Pues este
año lo cumplirás. Tú te vienes.
+Que quieres
¿Qué me coman? ¿Qué me maten? ¿Qué me acosen? No me quieres nada, eh…
-Que no
hombre, que no te va a pasar nada boba. ¡AY MIRA! Ya han salido plazas.
+¿Tan rápido
todo?
-Es que se
sabía desde hace un mes, pero nosotros no sabíamos nada.
+Pues Carlos,
que sepas que ma…
-¡YA SE HAN
ACABADO LAS PLAZAS!
+¿Pero que
diceeeeeeeeeeees? Que había ¿Cuatro?
-400 plazas.
Me parece muy fuerte.-Empezó a andar de un lado a otro.-Increíble, son
perfectas, en my camp les haré sentir como nunca, les haré sorpresas…-Murmuraba.
+Carlos
relájate que aún quedan dos meses.
-Sí, venga,
me relajaré, vamos a vestirnos y vamos a llamar a los gilipollas estos.
+Oh, cuanto
amor.
Nos
vestimos y fuimos primero a la
habitación de mi madre, que durmió con Magi, oh oh, oh, oh.
Luego ya
fuimos a por los demás y nos bajamos todos juntos a desayunar, unas fanas
entraron, yo me aparté y que disfrutarán del momento.
Ya una vez
desayunado y atendido a fans, nos metimos al coche y pusimos rumbo a Madrid,
donde cada uno se desplazaba ya hacía su ciudad, una semana de descanso.
¿Valencia? ¿O Alicante? ¿Qué hago?
Carlos,
David y yo íbamos en un coche aparte a los demás, no sé el por qué. Se pasaron
las siete horas o así de coche riéndose y haciéndome rabiar. Era incomodo
cuando se reían, solo por el hecho de que ellos se estuvieran descojonando
mientras Carlos jugaba con la yema de mis dedos, no sé, era raro, yo me
entiendo.
Llegamos a
Madrid y cada uno se fue a su casa que tiene allí para coger cosas y eso, cada
uno se fue por un lado, mi madre y yo por uno, Blas por otro, Dani por otro…y
así. Carlos también. Me tendré que conformar con escuchar su voz.
Cogimos
algunas cosillas mi madre y yo y cogimos el tren, era un tren normal, tardaba
tres horas y media en llegar a Valencia, o sea, que llegará sobre las diez de
la noche, no me quiero dormir.
Habían enchufes
así que estuve todo el rato con el móvil.
‘SARAAAAAAAAA,
LORENAAAAAAAAAAAA, ESTOY YENDO A VALENCIAAAAAA. IR A LA ESTACIÓN DE RENFE A LAS
DIEZ.’
‘Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay
Carooooooool, por fin hablaaaaaaas, iremos.’
El tren
llegó, salimos mi madre y yo y estaban Sara y Lorena corriendo hacia mí, tiré
la maleta y me fui corriendo a ellas, fue un abrazo de tres, en el suelo. Luego
ya uno de pie.
Mi madre les
dio dos besos y les dijo de quedarse a dormir en mi casa, ellas aceptaron, y
yo, feliz, mucho.
Nos metimos
en el coche de Sara, que ni yo sabía que sabía conducir. Primero fuimos a casa
de Lorena para que cogiera un pijama, y luego nos pasamos por casa de Sara por
lo mismo.
-Eh chicas.
¿Qué tal si nos vamos a cenar al mcdonal?-Dijo mi madre. Que moderna se me
vuelve.
+Si va,
vamos, invita mi madre.
-Está bien…-Dijo
mi madre.
Nos fuimos
al centro comercial, estaba llenísimo, cosa que me extrañaba, había también
mucha cola. ¿Era gratis hoy o qué?
+¿Hoy es
gratis o qué?
-Algo por el
estilo.-Dijo Sara.
+¿Cómo?
-Dan las
patatas gratis.
+Pues hoy se
cena patatas.
Pedimos
siete bolsas de patatas, nos hemos pasado un poco, y cuatro hamburguesas de un
euro.
Hablando y
todo eso, se hicieron las doce hora de ir a casa.
Bajamos del
coche, las luces que iluminan mi casa alumbraban una maleta. ¿Eing?
Nos fuimos
acercando hablando de que es esa maleta, pero conforme nos fuimos acercando la
luz se ampliaba, pelo rubio ¿Carlos? ¡ES CARLOS!
+Mi
niñoooooooooooooooooooooo.-Me lancé a sus brazos.
-¿Creías que
te iba a dejar sola?-Me dio un beso corto. Miré hacia atrás y me encontré a
Sara llorando y a Lorena con la boca abierta como si de un buzón de correos
fuera.-Voy a ver a tu amiga que creo que se ha emocionado un poco.
+Si ve, a
ver si se relaja un poco.
Carlos se
acercó a Sara y ella se le tiró encima, le dio un abrazo que ni de los mios.
-De primeras
relájate, que sin llorar estás más preciosa. ¿Vale?
-Sisisisisisisi,
yo me relajo.-Decía entrecortándose las palabras.
+Sara, por
favor.
-No, si ya
se me ha pasado. ES LA EMOCIÓN DE VER A MI ÍDOLO. NO SÉ SI ME ENTENDERÉIS.
¿SABÉIS?-Dijo subidita.
-Venga vamos
para dentro.-Dijo Carlos.
-¿QUE TE
QUEDAS A DORMIR?-Dijo Sara.
-Sí, pero
solo si ella me lo permite. ¿Suegrecita mia, me deja?
-Por
supuesto.-Le dijo mi madre. Carlos fue a darle un abrazo.
-Si es que
tengo la mejor suegra del mundo.
-Ahora me
explicáis todo porque no entiendo nada.-Dijo Sara.-¿Por qué le dice suegrecita?
+¿No lo
sabes?
-¿El qué?
+Ay la
hostia. Hace nada me ha dado un beso en la boca.
-¡SOIS NOVIOS!
+Sara tía,
lo dije, parece que tas enboba.
-Es que
estaba pendiente en mi mundo y no me enteraba de nada. O sea, que tu, Carol mi
amiga, está saliendo con uno de sus ídolos.
+Te recuerdo
que te liaste con Blas.
-¿QUE TE
QUE?-Gritó Carlos.-A ver si la que me tienes que explicar eres tu…
-Buenos,
vamos pa dentro y os explicáis mutuamente.-Dijo mi madre.
Nos metimos
los cuatro en mi habitación saqué el colchón de debajo de mi cama y abrí la
ventana, entraba aire, y frío. Saqué también tres mantas. Sara y Lorena se sentaron
en el colchón de abajo y Carlos y yo
arriba, les di una manta para ellas, pero Carlos les dio a ellas dos mantas y
para nosotros una.
-Lo siento,
pero nosotros somos uno.
-Lo que
quieras yo te lo daré.-Le dijo Sara. La que me espera.
Mi madre nos
trajo unas papas.
Carlos nos
tapó a él y a mí con la manta mientras él me frotaba la espalda con la mano.
Y empezamos
a explicar cosas, y me enteré de cosas, que mejor, no haberme enterado.


