miércoles, 11 de septiembre de 2013

Capítulo 28.



-Vamos Sara, explícame.
-Se sabe mi nombre.-Dijo Sara señalando a Carlos con la boca abierta.
-Me lo has dicho hace nada.-Reímos.-Pero explícame eso de Blas…
-Pues eso…que nos liamos.-
-¡DIOS GRACIAS! Me lo has explicado genial.-Dijo Carlos irónico.
-¿Quieres detalles?
-Sí.-Rio Carlos con una risa picantona, le metí un capón. -Auch.
-Estaba esperando a Carol en el aeropuerto y vi a Blas solo y me acerqué y me reconoció y me dio su número y me dijo en el hotel que estaríais, me fui al hotel y os vi entrar, y oí que Carol iba a ir y pues le envié un mensaje a Blas de que estaba en la piscina del hotel esperándole y vino y pues…nos metimos en la habitación de lo de la limpieza y eso…paso.
+Espera, espera. ¿En lo de la limpieza?-Empecé a reír a carcajadas. +Seriedad. Pero ¿tú quieres algo?
-¡NO! No lo debería de a ver echo, porque yo solo le quiero de ídolo…no sé porque lo hice.
-Así empezamos nosotros dos…-Dijo Carlos, luego, me besó la mejilla.
-Y  yo me como una mierda.-Dijo Lorena mientras hacía el símbolo de victoria con una sonrisa falsa de oreja a oreja.
-Si tú supieras…-dijo Carlos.
-¿EL QUÉ?
-Nada, vamos a dormir.-Dijo Caros rápidamente un tanto nervioso. Apagó la luz dejándonos a oscuras. Se oyó un hostiazo, por así decirlo, encendí la luz y me encontré con Lorena en el suelo y la pierna…un tanto doblada diría yo.

Llamé a mi madre rápidamente y le llevamos al hospital, a todo esto Carlos tiene un sueño muy profundo y rápido, ni se ha enterado y no hay manera de despertarle.
Llegamos al hospital y Lorena explicó lo que paso.

-Pues que uno de mis ídolos, me ha apagado la luz y yo est…
+Por favor Lorena, ‘uno de mis ídolos’, el doctor estará flipando, explícale bien.
-Es que se me hace raro…a ver, doctor, el novio de mi amiga ha apagado la luz y no veía nada y me he levantado para tumbarme bien en la cama y me la he hostiado.
-Pero como te la has hostiado.-Me dijo el médico.
-Pues no sé, no me acuerdo pero ponerme algo aquí ya por favor, duele mucho.

Le entraron a una sala en silla de ruedas y salió de ella igual, en silla de ruedas, eso sí casi toda la pierna escayolada.
Nos fuimos a casa, Carlos seguía durmiendo, eran las seis de la mañana, el se levantaba a las siete el tren para Alicante lo coge a las ocho.
Nos quedamos Lorena y yo viendo el twitter un rato, ella flipaba con lo que me decían, pero es acostumbrarse.

-¡TIA TIA TIA TIA TIA! ¡MY CAMP AURYYYYYYYYYYYYN!-Empezó a gritar.
+¿No te has enterado?
-Nada más salgan las plazas me lo cojo.
+Las plazas ya se han acabado…
-NO, NO, NO, NO, NO. Dime que es broma. Por favor.
+Hace poco. Lo siento.-Una lágrima recorría su rostro.-No tía no llores.-Le abracé.
-¿Sabes lo que daría yo por ir de una vez a My camp?
+Hablaré con alguien…a ver que puedo hacer. ¿Va?
-Te amo, te amo. ¿Te lo he dicho alguna vez? Te amo.
+No te hagas ilusiones…

Le sonó el despertador a Carlos, cogió el móvil y lo lanzó al suelo, pero su intento de que apagar la alarma no funcionó, siguió sonando y se levantó con un ‘HOSTIA PUTA ¿QUE HA PASADO?’ su cara al ver la pierna de Lorena fue mortal, tremenda, para grabarla. Ojos como platos.

-¿Qué te ha pasado hija?-Dijo Carlos.
-Pues nada, por tu culpa. Pero te perdono porque eres Carlos.
-¿Y si fuera David?-Empezó a reír. Ninguna entendíamos el porqué.
-Pues también.-Le respondió Lorena.

Carlos se vistió y rápidamente me pidió un cola-cao, se lo hice y nos fuimos. Solos, él y yo, no nos vemos hasta dentro de una semana. Aguanté más de un año sin verle, aguantaré una semana, o eso creo.
Al llegar a la estación una masa, bueno, masa, unas diez chicas vinieron corriendo hacia Carlos quedando él y yo rodeados en un círculo, Carlos perdía el tren, no le daba tiempo a nada, escapó como pudo, y me tocó a mí quedarme.

-¿Y qué tal Carlos en la cama?-Me dijo una.
+No sé, no contesto.
-Menuda zorra…-susurró.
+Seré una zorra y todo lo que tú quieras, bonita, pero al menos tengo respeto.
-¿Eso es lo único que sabes decir, puta?
-María, para.-Le contestó una chica.
-Astrid, no voy a dejar que esta puta me llame maleducada.-Me cabré, me pudo.
+¿Puta por disfrutar del amor? ¿Por eso? Vale, pues yo soy puta, esa pareja de ahí, la chica, también es puta. ¿Por qué soy puta? ¿Por tener al chico que quieres? Pues chica mira, lo siento.
-Puta por…eres puta porque…porque si.
-¡MARÍA, PARA! ¿DÓNDE COÑO HAS DEJADO TU EDUCACIÓN? Mira, sabía que tenías envidia, pero no creía que llegarías a llamarle puta en sus narices. Ten un poco de respeto.-La chica se marchó, Astrid, creo.
-¡ASTRID ESPERA!-La otra también salió corriendo. Las demás, las ocho que quedaban me pidieron una foto y ya está. Me las hice y me fui, con mis ánimos por los suelos y las lágrimas al borde de caer. Me jode mucho que me digan puta solo por disfrutar del amor.

*NARRA CARLOS*

Me da la sensación de que algo bueno no pasa, pero sé que estará bien, ella sabe cuidarse. Pero no podré aguantar una semana sin ver su mirada, sin comerme su sonrisa, sin oír esa vocecilla que tiene…
Ahora me queda una hora de tren, lo odio mucho, odio ir en tren. Qué asco por dios.
Pasan los segundos, y pasan y pasan, y ya he llegado.
Mi madre me esperaba y me lancé corriendo a abrazarla, y no la soltaba le echaba mucho de menos.
Nos subimos al coche.

-¿Qué tal todo mi amor? Te tienes que pasar más por aquí, que Celia te echa mucho de menos.
-¿Celia de menos a mí de qué? La odio a esa mujer.
-¿No leíste mis mensajes?
-Mamá, cuantas veces te tengo que repetir que el whatsapp, no me abre, no me va, no funciona, no casca, no fu…
-Vale ya, me ha quedado claro. Bueno pues que hoy has quedado con Celia.
- ¡Y UNA MIERDA MAMÁ! Tengo novia. ¿Sabes?
-Pero esa no me gusta pa ti, pa ti la Celia.
-¿La Celia? ¿Mama? Déjame conducir a mí que tu veo que vas bebida.
-Sí, conducir tu, lo llevas claro.
-¡¿CÓMO VOY A SALIR CON CELIA?! Yo quiero a Carol.
-Tú vas a cenar hoy con ella y ya está, ya me presentarás a Carol esa.
-¿No decías que no te gusta para mí? Si no la conoces.
-Por eso que me la presentas.

Llegamos a casa, habían dos fans en la puerta de mi casa. ¿Qué hago? Iré.

-Chicas lo siento, ahora no puedo, lo siento de verdad. Otro día por favor. Os quiero.-Me metí rápidamente al patio, y subí a casa.

Cama. ¡MI CAMAAAAAAAAAAAA! Me tumbé en ella y metí la mano debajo de la almohada, toqué algo, papel, parece un sobre, lo saqué y exacto, era un sobre. Ponía:

“No te asustes, pero léelo.”

Lo abrí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario