viernes, 23 de agosto de 2013

Capítulo 27.



Eché un pequeño gemido de placer, no por favor, Carlos.
+Carlos ¿Qué quieres?
-Solo quería darte las buenas noches.
+Carlos, son las cuatro de la mañana.
-Vale, pues nada, no te daré las buenas noches.-Se apartó y se tapo con la sábana dejando los brazos al aire mientras miraba al techo con cara de enfadado.
+¿Te has enfadado?
-No porque contigo no me puedo enfadar, no me sale, eres una cabrona. Duérmete.
+Oh gra…
-¡QUE TE DUERMAS! Haz caso a tus mayores.
+Eres to..
-A dormir.
+Joder.
-¿Te tengo que lavar esa boca, pequeña?
+Dejémoslo.
-¡¿ME DEJAS?! No Carol.
+Carlos enserio, cada día eres más tonto.

Ya, por fin, me dejó dormir toda la noche, hasta que me despertó un ‘¡VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS!’ un suave y dulce grito de mi querido Carlos que me dejó los oídos perfectamente sordos.

+¿Qué pasa Carlos?
-¡MIRA!-Me dio el móvil y había un WA de…’SEAURYNAHI’.
+¿Seaurynahi?
-Es el grupo de nosotros, pero lee lee, mira.

‘Días 26, 27, 28, 29 de noviembre My Camp Auryn, prepararos hermanos va a ser grande’.

+¡AY! Mi sueño siempre fue ir a My camp.
-Pues este año lo cumplirás. Tú te vienes.
+Que quieres ¿Qué me coman? ¿Qué me maten? ¿Qué me acosen? No me quieres nada, eh…
-Que no hombre, que no te va a pasar nada boba. ¡AY MIRA! Ya han salido plazas.
+¿Tan rápido todo?
-Es que se sabía desde hace un mes, pero nosotros no sabíamos nada.
+Pues Carlos, que sepas que ma…
-¡YA SE HAN ACABADO LAS PLAZAS!
+¿Pero que diceeeeeeeeeeees? Que había ¿Cuatro?
-400 plazas. Me parece muy fuerte.-Empezó a andar de un lado a otro.-Increíble, son perfectas, en my camp les haré sentir como nunca, les haré sorpresas…-Murmuraba.
+Carlos relájate que aún quedan dos meses.
-Sí, venga, me relajaré, vamos a vestirnos y vamos a llamar a los gilipollas estos.
+Oh, cuanto amor.

Nos vestimos  y fuimos primero a la habitación de mi madre, que durmió con Magi, oh oh, oh, oh.
Luego ya fuimos a por los demás y nos bajamos todos juntos a desayunar, unas fanas entraron, yo me aparté y que disfrutarán del momento.
Ya una vez desayunado y atendido a fans, nos metimos al coche y pusimos rumbo a Madrid, donde cada uno se desplazaba ya hacía su ciudad, una semana de descanso. ¿Valencia? ¿O Alicante? ¿Qué hago?
Carlos, David y yo íbamos en un coche aparte a los demás, no sé el por qué. Se pasaron las siete horas o así de coche riéndose y haciéndome rabiar. Era incomodo cuando se reían, solo por el hecho de que ellos se estuvieran descojonando mientras Carlos jugaba con la yema de mis dedos, no sé, era raro, yo me entiendo.
Llegamos a Madrid y cada uno se fue a su casa que tiene allí para coger cosas y eso, cada uno se fue por un lado, mi madre y yo por uno, Blas por otro, Dani por otro…y así. Carlos también. Me tendré que conformar con escuchar su voz.

Cogimos algunas cosillas mi madre y yo y cogimos el tren, era un tren normal, tardaba tres horas y media en llegar a Valencia, o sea, que llegará sobre las diez de la noche, no me quiero dormir.
Habían enchufes así que estuve todo el rato con el móvil.

‘SARAAAAAAAAA, LORENAAAAAAAAAAAA, ESTOY YENDO A VALENCIAAAAAA. IR A LA ESTACIÓN DE RENFE A LAS DIEZ.’
‘Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay Carooooooool, por fin hablaaaaaaas, iremos.’

El tren llegó, salimos mi madre y yo y estaban Sara y Lorena corriendo hacia mí, tiré la maleta y me fui corriendo a ellas, fue un abrazo de tres, en el suelo. Luego ya uno de pie.
Mi madre les dio dos besos y les dijo de quedarse a dormir en mi casa, ellas aceptaron, y yo, feliz, mucho.
Nos metimos en el coche de Sara, que ni yo sabía que sabía conducir. Primero fuimos a casa de Lorena para que cogiera un pijama, y luego nos pasamos por casa de Sara por lo mismo.

-Eh chicas. ¿Qué tal si nos vamos a cenar al mcdonal?-Dijo mi madre. Que moderna se me vuelve.
+Si va, vamos, invita mi madre.
-Está bien…-Dijo mi  madre.

Nos fuimos al centro comercial, estaba llenísimo, cosa que me extrañaba, había también mucha cola. ¿Era gratis hoy o qué?

+¿Hoy es gratis o qué?
-Algo por el estilo.-Dijo Sara.
+¿Cómo?
-Dan las patatas gratis.
+Pues hoy se cena patatas.

Pedimos siete bolsas de patatas, nos hemos pasado un poco, y cuatro hamburguesas de un euro.
Hablando y todo eso, se hicieron las doce hora de ir a casa.
Bajamos del coche, las luces que iluminan mi casa alumbraban una maleta. ¿Eing?
Nos fuimos acercando hablando de que es esa maleta, pero conforme nos fuimos acercando la luz se ampliaba, pelo rubio ¿Carlos? ¡ES CARLOS!

+Mi niñoooooooooooooooooooooo.-Me lancé a sus brazos.
-¿Creías que te iba a dejar sola?-Me dio un beso corto. Miré hacia atrás y me encontré a Sara llorando y a Lorena con la boca abierta como si de un buzón de correos fuera.-Voy a ver a tu amiga que creo que se ha emocionado un poco.
+Si ve, a ver si se relaja un poco.

Carlos se acercó a Sara y ella se le tiró encima, le dio un abrazo que ni de los mios.

-De primeras relájate, que sin llorar estás más preciosa. ¿Vale?
-Sisisisisisisi, yo me relajo.-Decía entrecortándose las palabras.
+Sara, por favor.
-No, si ya se me ha pasado. ES LA EMOCIÓN DE VER A MI ÍDOLO. NO SÉ SI ME ENTENDERÉIS. ¿SABÉIS?-Dijo subidita.
-Venga vamos para dentro.-Dijo Carlos.
-¿QUE TE QUEDAS A DORMIR?-Dijo Sara.
-Sí, pero solo si ella me lo permite. ¿Suegrecita mia, me deja?
-Por supuesto.-Le dijo mi madre. Carlos fue a darle un abrazo.
-Si es que tengo la mejor suegra del mundo.
-Ahora me explicáis todo porque no entiendo nada.-Dijo Sara.-¿Por qué le dice suegrecita?
+¿No lo sabes?
-¿El qué?
+Ay la hostia. Hace nada me ha dado un beso en la boca.
-¡SOIS NOVIOS!
+Sara tía, lo dije, parece que tas enboba.
-Es que estaba pendiente en mi mundo y no me enteraba de nada. O sea, que tu, Carol mi amiga, está saliendo con uno de sus ídolos.
+Te recuerdo que te liaste con Blas.
-¿QUE TE QUE?-Gritó Carlos.-A ver si la que me tienes que explicar eres tu…
-Buenos, vamos pa dentro y os explicáis mutuamente.-Dijo mi madre.

Nos metimos los cuatro en mi habitación saqué el colchón de debajo de mi cama y abrí la ventana, entraba aire, y frío. Saqué también tres mantas. Sara y Lorena se sentaron en el colchón  de abajo y Carlos y yo arriba, les di una manta para ellas, pero Carlos les dio a ellas dos mantas y para nosotros una.

-Lo siento, pero nosotros somos uno.
-Lo que quieras yo te lo daré.-Le dijo Sara. La que me espera.

Mi madre nos trajo unas papas.
Carlos nos tapó a él y a mí con la manta mientras él me frotaba la espalda con la mano.
Y empezamos a explicar cosas, y me enteré de cosas, que mejor, no haberme enterado.

2 comentarios: