+Carlos…lo
siento, pero no. Estaré aquí. Te lo prometo.
-Está bien.
Pero a cambio, me tienes que dar un super abrazo.
+Está bien.
Le abrazó
como nunca, y se marchó, la verdad que me dio muchísima pena. ¿Cuándo les
volveré a ver?
Me senté en
el sofá y me puse a ver las noticias, mis tripas gritaban y me levanté a
hacerme un sándwich de jamón, me lo comí y dormí un poco.
Mi madre
llegó sobre las cinco, yo no la oí, al levantarme, mi madre me esperaba en el sofá
de al lado con una sonrisa de oreja a oreja.
Traía buenas
noticias.
-Creo que he
encontrado mi trabajo ideal.
+¿Cuál?
¿Dónde?
-No sé nada.
Mañana tengo que ir a Madrid a la entrevista y quiero que vengas conmigo, yo
sola no puedo con todo.
+Está vez
iré mamá, lo prometo.
La verdad,
que a mí, me hace ilusión, porque a mí la fotografía me encanta, mucho, y me
viene de familia. Mis padres suelen trabajar para revistas o marcas de ropa o
en agencias. A las seis de la mañana, salía el AVE de aquí, nos lo pagaban
ellos, y el alojamiento también.
Son las seis
de la tarde, no tengo nada que hacer, y le echo de menos, les hecho de
menos. Me subí a mi habitación y me hice
la maleta para los dos días que íbamos a estar ahí, abrí la persiana y ya había
salido el sol, abrí la ventana, y me encanta ese olor, el olor a húmedo.
Saqué la
maleta del armario y metí dos shorts, unos largos, y dos camisetas básicas, ah,
y un pijama.
La maleta la
hice en un visto y no visto, son dos días, tampoco es gran cosa dos días. Me
aburría mucho, y solo ha pasado media hora.
Mi madre me
llamó y me dijo que le ayudará a preparar todo para hacer las fotos. Me quité
los vaqueros para ponerme más cómoda y de ellos cayó una nota:
“Yo no te
olvidaré. Estate atenta todas las noches al teléfono, por favor. Ah, y cógemelo.
Te quiere: Carlos.”
Yo es que
sigo sin entenderlo. ¿Por qué yo? Por más que me lo haya explicado no lo
entiendo, es muy irreal. He roto la ley de una fan, de una auryner.
Me puse una
camiseta bastante ancha que me llegaba por encima de las rodillas y ayudé a mi
madre. Cámaras por todos los lados,
focos, paneles…de todo. Es mucho trabajo.
Nos pasamos
dos horas haciendo eso, ya se hizo las nuevas, mi madre preparó un plato de
ensalada para cenar y nos fuimos a dormir, teníamos que estar despejadas.
Son las
cinco, y el despertador suena, estoy muerta. Me voy al baño a lavarme la cara
con agua fría y vestirme. Un vestido de estampado liso rojo y unas sandalias
negras.
Mi madre
estaba lista y nos fuimos hacia la estación, el AVE se retrasó hasta las 6:30,
y casi, que nos hizo un favor, porque llegamos a las 6:05.
El AVE llegó
y nos metimos dentro, una hora y media de trayecto, me puse los cascos y me
dormí.
-Cariño,
despierta, que ya hemos llegado.
+ ¿Ya?
Joder.
-Venga va,
que queda un largo día.
Salimos del
AVE y cogimos un taxi, mi madre le dijo la dirección del hotel, en pleno
centro, uno con estructura antigua, pero por dentro, es un palacio, es
precioso.
Entre tanto rollo,
de repente eran las once, la entrevista la tenía a las dos, así que decidí dar
una vuelta por cerca, tampoco lejos porque si no, me pierdo.
Aquí hay
mucha gente rara, gente que da miedo, entre toda la multitud me encontré a
Blas. ¡A BLAS! ¡BLAS! No sabía si ir a saludarle o no, pero le necesitaba.
Fui
avergonzada, pero no pude evitar darle un gran abrazo.
+Ay Blas de
mi vida, gracias por todo, enserio, gracias, gracias.
-¡Carol! ¿Qué
haces aquí?
+Aaaaaaaay
que sabes quién soy. Pues que mi madre
tiene una entrevista de trabajo.
-Claro que
lo sé preciosa, eres la amiga de Sara. Mucha suerte para tu madre, ahora me tengo que
ir que llevo prisa.-Me lanzó un beso.
Esto es lo
bueno de Madrid, ir por la calle y teniendo suerte, encontrarte con uno de tus
ídolos. Son las doce, mi madre me llamó diciéndome que fuera al hotel ya, y así
hice.
Al llegar al
hotel mi madre me hacía señales de que corriera hacía ella.
+¿Qué pasa
mamá?
-Que ya está
aquí el jefe, espérame aquí fuera.
Me senté en
el sofá de recepción y empecé a leer una revista. Al levantar la mirada,
estaban ahí, los cinco, hablando, riendo, juntos. ¿Por qué últimamente tengo
tanta suerte? Gracias papá, te quiero. Sé que me la estás mandando tú.
No me quise
acercar, no me iba a acercar, me sabía ya mal, Carlos no me vio, quería hacer
algo para que me viera. Moví un poco la mesa, se giró, se quedó sorprendido, y
solo, me guiñó un ojo. Ya sabía yo que nada podía ser verdad. ¿Para qué
programa de bromas va esto?
Mi madre
salió y me dijo que entrará. Detrás de la mesa había un hombre trajeado con
muchos papeles encima de la mesa, que le preguntó a mi madre.
-Entonces ¿Aceptas
ser la fotógrafa fija y personal? Tendrás que estar cada día de ciudad en
ciudad, eso sí, no queremos que esto afecte a lo familiar, tu hija se podrá
venir, hará amistad con Auryn. ¿Acepta?

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