sábado, 6 de julio de 2013

Capítulo 10.






+Carlos…lo siento, pero no. Estaré aquí. Te lo prometo.
-Está bien. Pero a cambio, me tienes que dar un super abrazo.
+Está bien.

Le abrazó como nunca, y se marchó, la verdad que me dio muchísima pena. ¿Cuándo les volveré a ver?
Me senté en el sofá y me puse a ver las noticias, mis tripas gritaban y me levanté a hacerme un sándwich de jamón, me lo comí y dormí un poco.
Mi madre llegó sobre las cinco, yo no la oí, al levantarme, mi madre me esperaba en el sofá de al lado con una sonrisa de oreja a oreja.
Traía buenas noticias.

-Creo que he encontrado mi trabajo ideal.
+¿Cuál? ¿Dónde?
-No sé nada. Mañana tengo que ir a Madrid a la entrevista y quiero que vengas conmigo, yo sola no puedo con todo.
+Está vez iré mamá, lo prometo.

La verdad, que a mí, me hace ilusión, porque a mí la fotografía me encanta, mucho, y me viene de familia. Mis padres suelen trabajar para revistas o marcas de ropa o en agencias. A las seis de la mañana, salía el AVE de aquí, nos lo pagaban ellos,  y el alojamiento también.
Son las seis de la tarde, no tengo nada que hacer, y le echo de menos, les hecho de menos.  Me subí a mi habitación y me hice la maleta para los dos días que íbamos a estar ahí, abrí la persiana y ya había salido el sol, abrí la ventana, y me encanta ese olor, el olor a húmedo.
Saqué la maleta del armario y metí dos shorts, unos largos, y dos camisetas básicas, ah, y un pijama.
La maleta la hice en un visto y no visto, son dos días, tampoco es gran cosa dos días. Me aburría mucho, y solo ha pasado media hora.
Mi madre me llamó y me dijo que le ayudará a preparar todo para hacer las fotos. Me quité los vaqueros para ponerme más cómoda y de ellos cayó una nota:

“Yo no te olvidaré. Estate atenta todas las noches al teléfono, por favor. Ah, y cógemelo. Te quiere: Carlos.”

Yo es que sigo sin entenderlo. ¿Por qué yo? Por más que me lo haya explicado no lo entiendo, es muy irreal. He roto la ley de una fan, de una auryner.
Me puse una camiseta bastante ancha que me llegaba por encima de las rodillas y ayudé a mi madre.  Cámaras por todos los lados, focos, paneles…de todo. Es mucho trabajo.
Nos pasamos dos horas haciendo eso, ya se hizo las nuevas, mi madre preparó un plato de ensalada para cenar y nos fuimos a dormir, teníamos que estar despejadas.

Son las cinco, y el despertador suena, estoy muerta. Me voy al baño a lavarme la cara con agua fría y vestirme. Un vestido de estampado liso rojo y unas sandalias negras.
Mi madre estaba lista y nos fuimos hacia la estación, el AVE se retrasó hasta las 6:30, y casi, que nos hizo un favor, porque llegamos a las 6:05.
El AVE llegó y nos metimos dentro, una hora y media de trayecto, me puse los cascos y me dormí.

-Cariño, despierta, que ya hemos llegado.
+ ¿Ya? Joder.
-Venga va, que queda un largo día.

Salimos del AVE y cogimos un taxi, mi madre le dijo la dirección del hotel, en pleno centro, uno con estructura antigua, pero por dentro, es un palacio, es precioso.
Entre tanto rollo, de repente eran las once, la entrevista la tenía a las dos, así que decidí dar una vuelta por cerca, tampoco lejos porque si no, me pierdo.
Aquí hay mucha gente rara, gente que da miedo, entre toda la multitud me encontré a Blas. ¡A BLAS! ¡BLAS! No sabía si ir a saludarle o no, pero le necesitaba.
Fui avergonzada, pero no pude evitar darle un gran abrazo.

+Ay Blas de mi vida, gracias por todo, enserio, gracias, gracias.
-¡Carol! ¿Qué haces aquí?
+Aaaaaaaay que sabes quién soy. Pues que  mi madre tiene una entrevista de trabajo.
-Claro que lo sé preciosa, eres la amiga de Sara.  Mucha suerte para tu madre, ahora me tengo que ir que llevo prisa.-Me lanzó un beso.

Esto es lo bueno de Madrid, ir por la calle y teniendo suerte, encontrarte con uno de tus ídolos. Son las doce, mi madre me llamó diciéndome que fuera al hotel ya, y así hice.
Al llegar al hotel mi madre me hacía señales de que corriera hacía ella.

+¿Qué pasa mamá?
-Que ya está aquí el jefe, espérame aquí fuera.

Me senté en el sofá de recepción y empecé a leer una revista. Al levantar la mirada, estaban ahí, los cinco, hablando, riendo, juntos. ¿Por qué últimamente tengo tanta suerte? Gracias papá, te quiero. Sé que me la estás mandando tú.
No me quise acercar, no me iba a acercar, me sabía ya mal, Carlos no me vio, quería hacer algo para que me viera. Moví un poco la mesa, se giró, se quedó sorprendido, y solo, me guiñó un ojo. Ya sabía yo que nada podía ser verdad. ¿Para qué programa de bromas va esto?

Mi madre salió y me dijo que entrará. Detrás de la mesa había un hombre trajeado con muchos papeles encima de la mesa, que le preguntó a mi madre.

-Entonces ¿Aceptas ser la fotógrafa fija y personal? Tendrás que estar cada día de ciudad en ciudad, eso sí, no queremos que esto afecte a lo familiar, tu hija se podrá venir, hará amistad con Auryn. ¿Acepta?

No hay comentarios:

Publicar un comentario