Eran las siete y no estábamos allí, salimos corriendo,
llegamos a y diez, no había nadie, nos pusimos muy nerviosas. Seguro que pensó
que en verdad no nos importaba una mierda y que éramos las típicas mojabragas.
Nos íbamos pero la puerta se abrió, pero no era él. ¡ERA
CARLOS! CARLOS. ES CAR-LOS.
-¿Sois las chicas con las que estaba David antes?
+¡CARLOOOOOOOOS!-Dijimos
las dos a la vez. Nos abalanzamos sobre él sin dudarlo. -*rie*
chicas, que no pasa nada, solo soy uno más.
+No
Carlos, eres el más.-Lorena y Carlos me mirarón con mala cara.-A ver, que no es
uno más. ¿Ya?- Reímos.
–Anda,
pasar. Por cierto ¿Cómo os llamáis?
+¿QUÉ QUÉ QUÉ? ¿QUÉ PASAMOS? Ola k dise.-Dije yo.
–Sí, pasar, dentro, espacio cerrado, sala, yo.-Ríe.
+A ver hijo, que sé que
es pasar eh. Tampoco soy tonta. Por cierto Carol, me llamo Carol.
+Yo soy Lorena. La
amiga de esta idiota. Perdonala, pero cuando está nerviosa se pone más
tonta…
-CARol
CARlos.-Dicé Carlos entre risas. +Carlos…tu…no
eh.-Dice Lorena.-Por favor, entremos ya.
–Ya se me olvidaba Lorena. Lo siento- Rié.-Pasar, pasar.
No me puede estar pasando, no, no y no. Que me niego. El de
seguridad le preguntó que quienes éramos, entonces Carlos dijo que éramos sus
primas, ahí, fue cuando morí. Éntramos a una sala blanca, con una mesa central y unas diez sillas, Carlos
nos dijo que nos sentáramos, que no nos moviéramos, que actuáramos con naturalidad, que ahora entrarían los chicos
con los guardias y que si se enteran que somos fans nos echan, así que teníamos
que decir que éramos primas de Carlos.
Carlos
se fue dejándonos solas, solas, estábamos solas, él se fue por una puerta, la
misma por la que enteraron los cinco al rato y otros cinco guardias, lo primero
que hicieron los guardias fue alejaros de nosotras y entonces fue cuando el
guardia nos preguntó quienes éramos, nosotras dijimos que las primas de Carlos,
entonces nos dejaron quedarnos ya que Carlos dijo que era verdad. Los
guardias se fueron y nos quedamos solos. Como no, nosotras chillando y
abrazando a todos.
-¿Y por qué nos
habéis dejado entrar?-Pregunté curiosa.
+Porque vuestras palabras me
parecían sinceras, y creo que merecéis pasar un ratito con nosotras.
–Enserio.
¿Cómo os lo podemos agradecer? Sois demasiado para nosotras.-Dijo Lorena.
+Vosotras ya lo hacéis. ¿O no? Nos
toca a nosotros. ¿Qué tal si os damos unas entradas para el concierto de esta
noche?
-Sí, sí, sí, sí.-Dijimos las
dos.
Nos dieron las entradas y las guardamos como si fueran oro.
David se sentó al lado de Lorena, Dani
al lado de David, Álvaro junto a Lorena y a mi, Carlos a mi lado y al lado de
Carlos Blas.
Carlos se dio cuenta de la cantidad de pulseras que llevaba
puestas.
-No, no, no, porfav…mierda.

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