+¿Cómo? ¿Auryn?
-Uy Carol
¿esos no son los que te gustan?
+Sí pero…
-¿Acepta?-Me
interrumpió el hombre.
-No hay
dudas. Acepto.
+Mierda.-Me
dije a mis adentros.
-Perfecto.
Os pagaremos un billete de tren hacia Valencia y mañana mismo, a las cinco
aquí, empieza el trabajo. Ahora te presentaré a los chicos.
Los chicos
entraron y le dieron dos besos a mi madre.
-Ella es
Laura, la fotógrafa de la que antes os hable y ella Carol, su hija, nos
acompañará en todo el trayecto.
-Sí, si la
conocemos.-Dijo Dani.
Me dieron
dos besos, y cuando llego Carlos, mientras me daba los dos besos me dijo
susurrando ‘Lo siento’.
-¿Y qué tal
estás Carol?-Me preguntó Álvaro mientras me daba una palmadita en la espalda.
+Genial,
aunque un poco rayada por cosas que pasan raras en esta vida.
-Uy ¿qué
pasa? Nos lo puedes contar y desahogar eh, que aquí siempre, ya lo
sabes.-Respondió David.
+Nada, el
amor, que de repente viene te enamora y luego se va como si no hubiera pasado
nada.- ¿Notaría la indirecta?
-Quien te
haga daño le matamos.-Dijo David haciendo un gesto de lucha.
-A ver,
tampoco te pases.-Dijo Carlos. O sea ¿se ha sentido aludido con lo de que se ha
ido? Pues que se coma un pie. No sé si me está fallando. Nunca me han fallado,
y jamás me fallarán, ninguno, ni cada uno de ellos, los ídolos no decepcionan.
El hombre,
que se llamaba Franchejo, nos acompañó hasta la estación del tren, hace apenas
dos horas estábamos aquí otra vez. Nos sacó unos billetes de la máquina y nos
dimos mucha prisa, ya que el tren había llegado. Esta vez, preferí escuchar el
documental que ponían en el tren, iba sobre, bueno, en verdad no sé ni de que
iba, pero me entretenía.
Llegamos a
Valencia y cogimos un taxi hacía casa, Lorena me estaba esperando en el escalón
de la entrada.
-Tía ¿Dónde
estabas?
+En Madrid.
-¿Qué hacías
allí?
+A mi madre
le ha salido un trabajo por toda España, y me tengo que ir con ella, volveré,
lo prometo.
-¿Cómo por
toda España? ¿De qué?
+Pues
acompañar a un grupo de música haciendo de fotógrafa.-No le quiero decir
quiénes son, se me puede morir aquí.
-Ay tía, que
guay. ¿Qué grupo?
+Auryn.-Dije
entre dientes.
-¿Cuál?
+Auryn, tía,
Auryn.
-No, no, no.
Dime que estás tomando el pelo.
+No, Auryn,
me voy con Auryn, con mis Auryn.-Lorena se avalanzó sobre mí y me dio un
abrazo.
-Llévame.
+No puedo,
lo siento. Pero te prometo, que volveré, y con ellos, ya sabes que quedan
muchas fechas de gira. No me olvides. ¿Va? ¿Me ayudas a hacer la maleta?
Ella aceptó
y subimos a mi cuarto. Cogí la maleta grande y metimos toda la ropa y zapatos,
el ordenador, el cuadro de mi padre. En mi cuarto había poco más, dejé la cama
y los posters. Le dije a Lorena que saliera fuera un momento, me quedé sola,
saqué el cuadro de mi padre y le dije unas palabras.
‘Sé que me
estás mirando y también sé, que esto de que mamá haya encontrado un trabajo
fijo y que sea con Auryn, lo has hecho tu, porque nos estás vigilando y eres
nuestro ángel. Te echo mucho de menos. Baja, baja aquí y dame un abrazo y hazte
notar. Papá, te quiero.’
Las lágrimas
nos la pude contener, Lorena entro y me volvió a abrazar, mi madre interrumpió
diciendo que nos teníamos que ir ya. Echaré de menos todo esto. Sara no sabía
nada, prefiero que se entere cuando ya esté allí, odio las despedidas y más si
sé que son hasta un largo tiempo.
Volvimos a
coger el tren, otra vez, y llegamos allí. Franchejo nos esperaba con ellos nos
ayudaron con todo lo que llevábamos y sin dirigir la palabra a Carlos, nos
metimos en un minibús de 15 plazas.
+Uy ¿ya no
vais a ir en la otra?-Pregunté en general.
-No, ya no,
la utilizaremos, pero no para desplazarnos a largas distancias.-Me respondió
Franchejo.
Dentro de
este bus estaba Magi, que le saludé y no me reconoció, pero cuando le diga quién
soy, seguro que sabe quién soy, la pesada que se metió en la furgo.
En el
maletero del bus ya habían unas cuantas maletas más, Magi nos dijo que nos
llevaba a un apartamento pequeño del centro, como un estudio, que descargáramos
y cogiéramos ropa para dos días, y que a las cinco teníamos que estar en la
puerta del sol.
Teníamos hambre
y mi madre y yo nos compramos un bocadillo de un bar que había por ahí, abrimos
la puerta del estudio, era pequeño, se veía de un vistazo, pero para lo que
vamos a estar aquí.
Pusimos la
ropa en los armarios y cogimos la maleta pequeña y metimos la ropa que nos dijo
Magi. Quería ver dónde íbamos a ir, miré en la página web de Auryn y me metí en
la agenda.
Hoy es 13 de
agosto, y mañana les toca concierto en Lanzarote. O sea ¿hay que coger avión?
Los aviones me dan mucho miedo, mucho, desde pequeña.
Eran las
cinco menos diez o así, y nos bajamos a la puerta del sol, el estudio estaba
bastante cerca, cuando llegamos faltaba Dani, que le esperamos y nos fuimos.
-A ver,
vamos a coger la furgo y el taxi así que yo y alguien más se tiene que venir
conmigo porque todos no cabéis.-Dijo Franchejo.
-Me voy yo
contigo y así hablo unas cosas contigo que tengo que comentarte.-Dijo mi
madre.-Nos vemos donde nos lleven cariño.-Me dio un beso en la mejilla.
Me puse los
cascos y les seguí hasta la furgo, David abrió la puerta y me ofreció entrar,
así que entré, a mi lado se sentó Blas.
Cogí el
móvil y me puse en twitter.
-¿Tienes
twitter? Dimelo y te sigo.-Me dijo Blas.
+Sí, pero
no, porque se va a crear drama.
-Que no pasa
nada, anda, dímelo.
+Está bien,
pero si se crea drama no es mi culpa eh. Es aurynmyheroes.
-Que no
Carol.-Ríe.-Me gusta el nombre, me gusta.
Mire mis
interacciones y nada más seguirme ya tenía veinte nuevos. Preferí apagar el
móvil porque no quería ver lo que iba a pasar.
Tumbé la cabeza
hacia la ventana, pero de repente empezaron a aporrearla ciento de chicas, no
había caído aún en eso, ahora tengo que pasar entre todas ellas.
Bajamos de
la furgo y sin saber quién soy, me pedían fotos. La gente me preguntaba quién
era, yo no respondía, esto me daba miedo, Magi me cogió y me llevo fuera de
toda esta multitud.
+Magi, esto
me da miedo. Cuando estás ahí pidiéndoles fotos se ve mejor que cuando estás
dentro.
-Ya te
acostumbrarás, tranquila. Tu solo di que eres mi sobrina.
Magi se metió entre la gente y les sacó fuera
entre los chicos, me gusta más ser la fan obsesiva que esto.
Por fin
pudimos llegar vivos a embarcar, o así creo que se llama. Mi madre estaba con
Franchejo en la cafetería del aeropuerto, la de dentro. Nos sentamos todos en la misma mesa a esperar
una hora hasta que salía el vuelo.
Me fui al
baño a mojarme un poco la cara, aquí hace calor, y me agobia.
Al salir del
baño, estaba Carlos esperándome.
-Tengo que
hablar contigo. Escúchame, por favor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario