Cuando yo
salía del restaurante mi madre entraba con todos los demás, yo me fui al
ordenador de recepción y decidí entrar en twitter.
Todo era
menciones de odio o de admiración. No voy a contestar, que digan lo que
quieran, yo sé quién soy, sé lo que pienso y nadie más lo sabe. Nadie puede
destrozarme porque soy fuerte. Y si alguien me dice que no quiero hacer algo ¿Y
qué sabe? ¿A caso está en mi mente? Y no voy a dejar que todas esas menciones
de odio me llenen los ojos de lágrimas. La verda, que esto, no me gusta.
Me cerré el
twitter. Adiós a @aurynmyheroes.
Siempre me
pasaba horas metida ahí, internet sin twitter, no mola. Hace años que no me
meto en el facebook, entré y solo tenía una petición de amistad, que triste.
Se me acabó
el tiempo en el ordenador y me fui al restaurante a pedirle la tarjeta a mi madre del hotel y fui a pedirme una coca-cola.
Me pediría miles de coca-colas por tan solo hablar con el camarero, majare como
esta.
Me fui a la
habitación, me aburría mucho, cogí una de las cámaras de mi madre y me hice una
sesión de fotos a mi misma.
Me cansé ya,
las fui a mirar e hice ciento veinte tres fotos. ¿Enserio? Pues de esas solo me
gustará una.
Miré el
reloj en la cámara, las seis. ¿LAS SEIS? ¿Me he tirado tres horas haciéndome
fotos? Bueno, aunque he tardado lo mío en maquillarme y eso. Quedan tres horas.
Dormiré y cuando me despierte, ya será a hora.
*toc, toc*
Me levanté
de la cama y miré el reloj ’21:00’. ¿CÓMO? Ay no, me acabo de levantar, estaré
horrible, más aún, pero bueno, le diré que no, así que me da igual.
Abrí la
puerta y ahí estaba el, irresistible.
-¿Lo sabes?
+Lo he
pensado mucho, y tengo la respuesta.
-¿Si, o no?
+Sí.-¿SÍ?¿SÍ?
¿Carol? ¿Has dicho que sí? ¿Qué has hecho? El corazón me lo pedía.
-¿En serio?-Puedo
cambiar de opinión.
+Sí,
enserio.-Me abalancé sobre él y le di un abrazo.
Ya sé que ha
pasado. Antes pensaba con la cabeza, y mi cabeza decía que no, pero al
preguntarme si o no, mi corazón ha reaccionado, a veces, la cabeza solo sirve
de adorno, el corazón es el que sabe.
-Venga,
arréglate y te llevo a cenar a la playa.
+Si tenemos
el restaurante aquí abajo gratis.
-Arréglate y
te llevo a cenar a la playa.
+Pero si lo
tenemos gratis.
- Arréglate
y te llevo a cenar a la playa.
+¿Carlos?
-Carol, arréglate
y te llevo a cenar a la playa.
+Está bien está
bien.
Me puse unos
vaqueros largos, las manoletinas negras y una básica blanca, no me iba a arreglar ahora. La verdad, no me arrepiento
de haberle dicho que si.
Bajando por
el ascensor nos encontramos a Blas.
-Ya veo que
al final surgió el amor.-Se puso a dar palmas y a dar círculos saltando.-¡QUE
BONITO! ¡QUE BONITO!-Carlos le metió un
capón y reímos.-¿Qué donde vais?
-Le llevo a
cenar por la playa.
-Poh me voy.
Espera que aviso a los chicos.
-Blas tío.
+No importa,
ya tendremos tiempo.
-Pero Carol…
+ No
importa, ya tendremos tiempo.
-Ah, ya
entiendo, me estás copiando.
+Que listo
mi chico.-Le revolví el pelo.
De repente
bajaron todos del ascensor, incluida mi madre que fui a Carlos a darle la
enhorabuena porque le haya dicho que si.
Mientras esperábamos
la cena, Carlos me cogía la mano entrelazando nuestros dedos por debajo de la
mesa y simulaba como si no pasara nada aunque ya todos lo sabían, incluido Magi
y Franchejo, que no dijeron nada al respecto.
Terminamos
de cenar y querían ir a una discoteca que había ahí al lado, a mi no me
apetecía mucho y me iba a ir con mi madre a la habitación, pero Carlos me
suplicaba que fuera y caí y fui.
Todos
empezaron a beber, pero controlaban, odio el alcohol, lo odio. Había mucha
gente y muchas chicas que se les tiraban encima, que me empujaban y se quedaban
con Carlos. ¿Qué haces? ¿No ves que está conmigo?
Me fui a la
barra a pedirme una botella de agua. Quien me iba a decir a mí que iba a acabar
saliendo con mi ídolo, ir a una discoteca y beber agua. Todo muy lol.
Me quedé un
rato en la barra, y luego me fui en busca de Carlos.
¿Hola? Lo
sabía. Sabía que iba a pasar. Soy tonta.

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