+A ver,
dime. ¿Por qué?
-Porque me
tienes totalmente loco.
+¿Qué dices?
Venga Carlos. Soy una auryner más. Ahora, vete. Ya nos veremos en un concierto.
-No sé que
tienes, no sé que haces, no sé que me has hecho, pero me tienes loco, loco de
verdad. Pensar en ti todos los días no es normal. ¿Qué me has hecho? ¿Qué
tienes?
+No he hecho
nada, no tengo nada en especial.
-Es como si
te conociera de siempre, como si supiera todo de ti. Es raro. Por una vez me
salto las normas y creo que me empiezas a gustar, de verdad. Que me tienes
loco.-Me agarró de la cintura y me susurró al oído ‘loco’. Un escalofrío recorrio
todo mi cuerpo.
+Espérame
aquí, me cambio, y nos vamos al parque.-Cogí unos vaqueros largos y una blusa
blanca, el tiempo empezó a ponerse mal. Es verano. Es la segunda lluvia ya de
verano. Muy raro. Cuando llueve siento la necesidad de tener a alguna persona
especial entre mis brazos.
Salí del
cuarto de baño y nos fuimos. Carlos me ofreció la mano, pero yo se la denegué.
Nos
fuimos a mi rincón, nunca nadie antes lo
había conocido, hasta el, nos sentamos y hubo un momento incomodo de silencio,
el lo rompió, empezando a cantar por lo bajo ‘y si tengo ganas de llorar, tu me
abrazas y se van, y se van…’.
-Te puedes
sentir aludida si quieres.
+¿Por qué
yo?
-¿Otra vez?
¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? Me gustas, mucho, no sé porque, pero me
encantas.- Apretó los puños con fuerza, como aguantando rabia, y cuando los
soltó, me dio un beso corto en la boca.
+¿Qué haces?
-Que te
comía la sonrisa a besos.-Me dijo cantando.-Vamonos, que está chispeando.
+No, este es
mi rincón, llueva o no, me quedo aquí, aquí me relajo y me olvido de todo.
-Pues me
tendré que quedar contigo.
Empecé a
recordar la última vez que estuve aquí, la noche anterior de que mi padre
muriera, no pude evitar romper a llorar.
-Eh ¿qué
pasa?
+Mi padre.
Le echo mucho de menos.-Carlos se levantó y me cedió la mano para que me
levantara, se la di y me levanté.-¿Me das un abrazo? Por favor, lo necesito.
-Claro que
si.-Me abrió los brazos y me tiré a él, rompí a llorar más y más, pero esta vez
estaba protegida, me sentía muy cómoda entre sus brazos. Carlos se apartó y me
miró a los ojos, me volvió a besar, pero esta vez, le seguí, mi cabeza lo pedía
pero mi corazón no.
Al
separarnos, Carlos me cedió la mano, esta vez, se la di. Se quitó la chaqueta y
me la puso para no pasar tanto frío. Es perfecto.
Llegamos a
mi casa, mi madre se había ido a hacer la compra, estaba la casa sola, íbamos chopados,
cogí el secador y me sequé un poco. Antes me encontraba mal, y ahora, con el
frió y la lluvia más. Que salga el sol.
Carlos esperaba en el salón.
Salí del
baño y me puse la bata, que hacía un montón que no la cogía.
+Carlos ¿tú
no tienes que irte?
-Nos vamos a
las cuatro.
+Pues son
las tres.
-¿Qué dices?
¿Las tres?
+Sí, las
tren, quince dos puntos cero cero.
-Vente
conmigo.
+¿Qué dices?
Venga. Llegarás tarde Carlos. No digas tonterías.
-Vente
conmigo. Despégate por un tiempo a esta vida. Vente conmigo, por favor. No te
quiero perder.
+No me vas a
perder. Voy a estar aquí, apoyándoos.
-Pero no
estarás a mi lado.
+No puedo
estar todos los días contigo, de gira. Además, a los chicos no les gustará, y a
Magi, menos.
-Me da
igual. Por favor, vente.
+Dime una
razón.
-Estarás con
tus ídolos. No sé. Estarás conmigo. Tendrás mi apoyo todos los días. Un
príncipe para ti.
+¿Qué
príncipe?
-Yo. Yo seré
tu príncipe. Un príncipe sapo, pero príncipe.-Reí.-Vente conmigo.-Me cogió de las
manos.-Por favor.

Tia... he mempezado a leer hoy y no puedo estar mas enganchada!!! jajajaja
ResponderEliminarme encanta!